Capítulo cinco. No soy una avariciosa
Era una charla informal, pero aun así afectó a Britney. No podía creer que alguien fuera capaz de hacer semejante acusación de un modo tan brusco. Una cosa era despreciar a las cazafortunas y otra insultar a sus trabajadoras.
—¡No soy la avariciosa pariente de nadie! He conseguido este trabajo por mis propios méritos — respondió con firmeza.
—Eso espero — respondió él con satisfacción—. No tengo tiempo para vigilarla constantemente.
—No le dejaría —