—Por favor… este es el lugar de la señora Fine. No puedo comportarme de una manera tan inmoral —jadeó Maya. Su voz tenía un tono suplicante mientras hundía casi por completo la cabeza en el pecho de Alexander.
Alexander había bebido alcohol antes, y su cuerpo se encontraba en un estado de tensión peligrosa.
¿Serviría de algo su súplica?
Maya esperó, débil y nerviosa.
Si Alexander realmente la quería, no había forma de que pudiera resistirse…
Durante ese breve pero eterno lapso, Maya estuvo a pu