—Ah, es el parque infantil que el señor Brook está construyendo para los niños. Aún no está terminado, pero escuché que costará cientos de millones.—
—¡Dios mío…!— Maya se quedó sin palabras, con el rostro lleno de sorpresa.
—Debes tener hambre— dijo la señora Fine con firmeza—. Voy a traerte algo de comer. No puedes negarte. Aunque sea poco, tienes que comer.—
Esta vez, no le dio opción.
—Está bien— aceptó Maya finalmente—. ¿Los niños ya comieron?—
La señora Fine dijo:
—No estaban contentos cu