Otra contracción la golpeó, dejándola sin aliento. Cuando finalmente pasó, se encontró con la mirada de Ray.
—Sé que tienes que decírmelo, pero creo que merezco saberlo. Me dejaste justo después de decirme que querías una relación y de saber que venían dos; eso no es muy formal de tu parte.
—Lo siento, Janeth —se llevó la mano de ella a los labios—. Sé que no hay excusa para haberte dejado...
—Ni siquiera sentiste las patadas de los bebés —Agarró su mano, y la apretó contra su vientre, puest