82. Un ritual para Aria
Todo estaba empeorando. Llovía sobre mojado, y no parecía que fuera a detenerse pronto. Así que la Sacerdotisa tenía que recurrir a medidas desesperadas para protegerlos de la oscuridad, aunque su poder fuera limitado y quizás no durase mucho tiempo.
El amanecer llegó teñido de un rojo enfermizo sobre la manada de Fuego.
Las nubes se arremolinaban en círculos lentos sobre la cima del templo, y los animales habían dejado de acercarse al perímetro como si presintieran la podredumbre. Aria llevab