39. La Hechicera de Hades
Saliendo del mundo de los sueños, poco a poco, comenzó a recobrar el sentido. Sus párpados pesaban terriblemente. Se sentía cansada, débil. Pero llena de magia poder dentro.
Un gruñido se escapó de sus labios al sentir una luz sobre su rostro.
—Estás despierta —murmuró una voz rasposa desde la entrada. Una figura encapuchada se adentró en la caverna sin temor.
Dayleen se irguió, instintivamente a la defensiva. Pero la mujer no era una amenaza. Era anciana, con la espalda ligeramente encorvad