Ace…
Vi cómo se dirigía hacia mí y se sentaba en su silla. Francisco se excusó y salió de la cabina. Bella agarró un paño que Val le había pasado para limpiarse la sangre de la comisura de los labios. Me sentía orgulloso de mi esposa. Lo había hecho muy bien. Pude ver que algunos de los presentes le tenían miedo, mientras que había algunos que estaban en contra de mi mujer. Quería arrancarles la cabeza.
Bella me miró y sonrió. “¿Te gustó el espectáculo, esposito?”.
Crucé las piernas. “Mucho”