Bella…
Francisco frunció las cejas mientras me miraba. Sabía que ardía en deseos de saber quién era Ace para mí, sobre todo porque acababa de entrar en mi cabina privada. Apreté los labios y sacudí la cabeza. “Este es mi esposo, Ace King”, le informé a Francisco. Solo su nombre me produjo escalofríos, pero no en el mal sentido.
Miré a Ace y luego a Francisco. Su sonrisa se desvaneció al mirar entre nosotros dos. “¿Tú y él?”. Parecía enfadado cuando le presenté a mi esposo. Sabía que Francisco