Ace…
Bella y su tío se marcharon de casa hace un rato, pero yo seguía aturdido. Algo en esa mujer me resultaba familiar. No era una mujer corriente. Había algo en Bella; tenía poder. Lo sentía cuando hablaba y sentía su fuerza cuando tenía mis pelotas en sus manos. Dios, nunca había sentido eso cuando me follaba a otra mujer, pero aquí Bella solo me apretaba las pelotas y, debo añadir, dolía de cojones. Ella era especial; estaba jodidamente buena.
Su tío también estaba a otro nivel. Le pasó la