Rosa…
Tuvo que venir a sentarse a mi lado. Brigitta sonrió con satisfacción cuando se sentó a mi lado y le di una patada por debajo de la mesa.
“¡Ay!”, gritó mirándome.
“¿Qué pasa?”. Ashton le preguntó con el ceño fruncido.
“Oh, nada. Creo que está a punto de venirme la regla”, respondió ella, haciéndome jadear.
¿Cómo podía decirle algo así?
Ashton se rió, negando con la cabeza. “¿Y quién tiene la culpa esta vez?”.
Miré entre los dos, preguntándome qué estaba pasando. Brigitta debió de ver