Rosa…
Volví a mi despacho y los demás me miraron con una sonrisa en la cara. “Parece que conociste al Sr. Galán”. Max se rió entre dientes, haciendo que me sintiera nerviosa. Debían de haber visto nuestro pequeño encuentro en el ascensor.
Sólo pude asentir. Me sudaban las manos mientras seguían riéndose de la expresión de mi cara.
“Oye, mira, es estricto pero también es simpático”.
Me senté en el escritorio y respiré hondo. “Me dijo que lo viera en su despacho en cuanto terminara”.
“¿Qué es