Capítulo 188 —PROPIEDAD PRIVADA
Narrador:
Román se había quedado mirando el ventanal del despacho, con las manos en los bolsillos. No era un hombre que se quedara sin palabras con facilidad, pero el Italiano lo había dejado pensativo.
Renzo, sentado aún en el sillón, rompió el silencio con voz firme:
—Para la boda vendrán mis hermanos. —El Diablo giró apenas el rostro para mirarlo —Y firmarán todo lo que tengan que firmar. Ya hablé con ellos y están de acuerdo.
Román se giró por completo, con el