Mundo ficciónIniciar sesiónDe pronto estaba ahí, inclinado sobre mí, y comprendí que me había quedado dormida sentada frente al fuego. Me ayudó a erguirme y apoyarme contra un tronco. Tras él se escuchaba un rumor quedo de voces. Él se irguió y giró hacia los elementales que rodeaban a tres silfos altos y ahusados, atorándolos de preguntas. Cuando los enfrentó, todos se despidieron y se alejaron, todavía conversando. Un minuto despu&eac