Mundo de ficçãoIniciar sessãoPero la vida sigue su curso, y a las seis la alarma me devolvió a mi realidad cotidiana. Me costó levantarme, pero no mucho más que de costumbre. La ducha me ayudó un poco a despabilarme. Contra toda lógica, no tenía secuelas físicas de la noche anterior, ningún moretón, ni raspón, ni dolor muscular. Sólo estaba mortalmente cansada.
Había helado durante la noche, la escarcha todavía pintaba los j







