Mundo ficciónIniciar sesiónNos fuimos caminando del brazo sin rumbo demasiado fijo, parloteando y riendo como no habíamos hecho en los últimos meses. Llegamos al Dutch a tiempo para aprovechar la happy hour y nos instalamos en la barra a charlar con Gabriel hasta que el local se empezó a llenar. A pesar de ser lunes, poco después de medianoche ya no entraba un alfiler. Había muchos chicos extranjeros de los hostels más cercanos, y las conversaciones se cruzaban en mil idiomas.<







