Mundo ficciónIniciar sesiónJulián me acarició el pelo distraído mientras la película llegaba a su clímax. Yo luchaba por no dormirme, incapaz de acostumbrarme a los dramas europeos que a él tanto le gustaban. Era domingo a la noche, Ariel se había quedado en casa de su padre y yo había aceptado la invitación a cenar en el departamento de Julián. Ahora lo tenía arrinconado para usar sus piernas de almohada, estirada cuan larga era en el resto d







