Mundo ficciónIniciar sesiónUn viernes a la noche, a fines de noviembre, Lucía me llamó a su casa. Se sobresaltó al verme aparecer en su comedor, hasta que su mente procesó lo que ya sabía: que me podía mover mucho más rápido de lo que ella era capaz de percibir y no me había teletransportado ni nada por el estilo, sino que había abierto y cerrado la puerta sin ruido.
—Trabajo —dijo, señalando su mochila sobre la mesa—.







