Leah
Cuando desperté tenía la cama solo para mí, lo que se notaba ya que estaba a mis anchas. No sabía exactamente qué hora era, de lo único que estaba segura era de que estaba sola. Subí el edredón hasta la altura de la nariz y me di la vuelta tentada para dormir solo un poco más. El calor de las mantas, el silencio del ático conspiraron para que volviese a cerrar los ojos nuevamente.
Un poco más tarde me desperté con un golpe de la puerta y ni siquiera fue necesario abrir los ojos para sabe