Frederick
Deshice para volver a hacer por enésima vez el nudo de la corbata. La quité, me observé en el espejo durante un largo minuto, sin embargo volví a colocarla. Mi hermano estaba a unos cuantos paso de mí, sonriendo entre dientes.
Seguramente a él le parecía de lo más divertido verme hecho un manojo de nervios, incapaz de controlarme.
—¿De qué carajo te ríes? —Escupí, antes de volver a realizar el nudo. —¿Tengo cara de payaso?
Se levantó lentamente y se acercó a mí. Me quito la corbata