Leah
Catriona había conseguido que nos apartaran el ático de una de las mejores discotecas de la ciudad, teníamos dos barras con todo lo que pudiésemos tomar, un Dj que pinchaba pop, house, hip hop y R&B. Junto a las paredes de cristal que dejaban ver una vista impresionante de la ciudad se encontraban sillones de cuero italiano para tres personas donde ya muchos de los invitados intoxicados por el alcohol y la música se encontraban metiéndose mano, antes de pasar a tercera base en alguno de