Leah
— ¡Buenos días, Bella durmiente de Manhattan! —Catriona tiró de las cortinas para abrirlas de par en par y dejar entrar la luz a la habitación. —Oh…Su majestad, —Fingió voz dulce —¿no la desperté verdad?
Me corrí el cabello del rostro y lancé un bufido.
Había dado vueltas gran parte de la noche en la cama, intentando aclarar mis ideas.
—Es domingo, el único día en el puedo levantarme después de las seis de la mañana, ¿Puedo saber por qué me estas despertando?
—Mmmm…No sé —. Dijo dándo