Frederick
Habían pasado diez años desde que conocí a esa jovencita de gafas de montura gruesa y sentido del humor sarcástico que me cautivo por completo sin saberlo. Diez años desde que la esperé al final del pasillo con una expresión dura, creyendo que mi vida acabaría.
Diez años para entender que ese día el amor intentaba entrar a mi vida, pero que yo era tan imbécil que no se lo permití.
Ahora me daba cuenta de lo torpe que había sido, de cuánto tiempo perdimos, de lo felices que hubiésemo