Leah
Antes de que pudiese entender lo que estaba ocurriendo los largos dedos de Daniel me estaban tomando del brazo y separándome de Frederick como si fuese una niña pequeña que había sido descubierta besando a su amigo de juegos.
— ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí, Leah? —Me increpó mirándome como si estuviésemos solos. —No habíamos quedado en esto cuando decidí apoyar esta farsa con la que estuviste de acuerdo. ¡Te lo dije, te lo advertí, no soy tu puto juguete! —Gritó apretándome la muñec