Leah
No podía dejarla ir hecha una furia del bar. Necesitábamos hablar, desde que había llegado nos evitábamos todo lo que era posible. Nos esforzábamos por guardar cada cosa que pensábamos bajo un tapete, pero claramente era momento de decir lo que sentíamos. Yo necesitaba decirle lo que sentía:
Que era un idiota, eso no había ni que ponerlo en duda. Me había dejado manipular mucho tiempo por mi familia, puede que tuviese mucho que ver con que mi padre me había encargado su cuidado y me sent