Capítulo 44. Roto
Lionel no podía dejar de mirarla.
La luz de la mañana entraba por la ventana de la habitación de la UCI y se posaba sobre ella como si la buscara a propósito. Viola estaba sentada en el sillón junto a su cama, las piernas cruzadas, el cuerpo erguido, la expresión serena hasta el punto de parecer distante. No había dicho una sola palabra desde que él había logrado tomar su mano y pedirle, con la voz destrozada, que se quedara.
Él intentó hablar otra vez. Solo logró un sonido ronco y roto que no