Capítulo 30. Claudicar
Lionel sintió el brazo de Viola tensarse bajo sus dedos como un cable a punto de romperse. La había detenido justo en el umbral de la puerta. El aire de la mansión, siempre tan frío y silencioso desde que Rachel estaba internada, parecía ahora cargado de electricidad. Viola lo miró por encima del hombro, sus ojos claros brillando con esa mezcla de desafío y vacío que él había aprendido a reconocer en ese último tiempo que en ocasiones como esas, parecía que pesaba como décadas.
—No te vayas —mu