Capítulo 2. Leche derramada
Lionel cerró la puerta del despacho con un suspiro pesado. La imagen de Viola en ese camisón de seda todavía le rondaba la cabeza. La forma en que se había acercado, el calor de su cuerpo, el susurro de “papi” cerca de su oído… Sacudió la cabeza y subió las escaleras tratando de no pensar en esa maldita chiquilla.
Rachel ya estaba en la cama, recostada contra los almohadones. La luz tenue de la lámpara de noche suavizaba las ojeras que se le marcaban cada vez más. Aun así, cuando lo vio entrar,