Parte 3...
Y Lorenzo le permitió explorar su cuerpo, tocarlo donde quisiera, sin prisas, con una mirada curiosa y sedienta a la vez. Para ella fue como un viaje místico, su cuerpo resplandecía con cada escalofrío, atenta a su toque.
Al igual que él, Juliana también le permitía tocarla como ella deseaba, explorar su cuerpo, aún virgen a aquellas sensaciones, pero que ahora esperaba ansiosamente experimentar los placeres que él le prometía.
Sin darse cuenta, se lamió los labios, pero en el fondo