Parte 2...
Solo que en lugar de estar más tranquila, estaba preocupada. Empezó a pensar muchas cosas una tras otra. Si a él le gustara la novedad, si ella tuviera la capacidad de criar un hijo, qué haría ahora porque ya no podría trabajar.
Loreta la sorprendió paseando por la habitación, mordiéndose las uñas, y la obligó a sentarse.
— No te preocupes tanto – sonrió — No es fácil ser madre primeriza, pero tampoco es un animal de siete cabezas. Y tienes un marido muy bueno que te ayudará.
Pensó e