Capítulo 31. Misión de rescate.
Los cazadores empezaron a avanzar después de recuperar el aliento, el olor de sulfuro en el aire había sido tan fuerte que Zinnia cuyo olfato de lobo era más fino que el de los demás tuvo arcadas y los ojos se le llenaron de lágrimas.
Zinnia quería morirse, ella se había negado a traer a Birgrem en su grupo y ahora la veía en ese estado, la vergüenza le hacía un nudo en la garganta, si el oso se reía estaba segura de que se pondría a llorar ahí mismo.
Birgrem por supuesto no pensaba reírs