Cuentista
Érase una vez, una hermosa princesa de cabellera dorada y ojos verdes como el jade. Ella solía visitar el campo de los caballos voladores, debido a que allí se encontraba con su enamorado. Aquel día, él no se presentó, por lo que ella decidió darse un baño en el río. El agua salpicaba por doquier cuando la chica chapoteaba entre risas. Le encantaba nadar y sentir la corriente del río acariciar su piel. El agua la representaba, puesto que era su habilidad controlar dicho elemento.
Mie