La arrogancia del alfa.
Luego de esa escena donde Isaías sintió que podría perder el control por completo, envió a su madre a llevar a Zoe a la habitación, porque la necesitaba lejos; pero muy lejos para no terminar clavando los colmillos en su cuello. Eros estaba fuera de sí, por eso, se dedicó a respirar acompasadamente durante media hora, procurando calmar su mente.
—¡¿Qué piensa esta bestia?! — gritaba Zoe frente a Alice que la veía sin saber qué hacer o decir—. ¡Él no es dueño de mi vida para encerrarme como si y