Capítulo 59: La molestia de mi mate.
Connie se levantó lentamente, sintiendo cómo el aire fresco del bosque la envolvía en una extraña mezcla de alivio y confusión.
A su lado, Gael parecía un dios dormido, con su piel pálida y su larga cabellera blanca. Pero al observarlo más de cerca, notó una leve tensión en su mandíbula, como si estuviera atrapado en un mal sueño.
—Gael… —susurró, con la voz temblorosa, pero él no respondió.
Un impulso irresistible la llevó a tocarlo, a acercarse a ese ser que había invadido su mente y su c