Capítulo 60: El dulce perdón.
Connie sintió cómo el poder de su don se desataba, envolviendo a Gael, hilos de sangre deslizándose del cuello de su mate.
Pero justo antes de alcanzar sus recuerdos, se detuvo.
—No puedo… —murmuró, con un dolor profundo en el pecho. Su boca estaba a pocos centímetros de la piel de Gael—. No puedo dejar que olvides lo que te hace ser tú. Aunque esté furiosa… Aunque estés molesto. Aunque no me guste… —dijo, frunciendo el ceño.
El Rey Gael abrió los ojos con sorpresa, su mirada violeta br