Capítulo 47: Soy toda tuya.
Un silencio electrizante envolvía el gran salón del Clan Frostwind.
Connie, con su vestido carmesí brillando como rubíes, estaba sentada en el regazo de su esposo.
Todos los presentes contenían la respiración, sus miradas fijas en la escena que se desarrollaba ante ellos.
—¿Qué has dicho? —preguntó Gael, su voz un susurro profundo.
La incredulidad y un deseo reprimido lo dominaban, como un fuego latente esperando ser avivado.
Sus ojos se posaron en la hermosa loba, hipnotizados por