El sol comenzaba a ocultarse tras las copas de los árboles, tiñendo el cielo de intensos matices anaranjados y morados.
La Reina Alfa Carmesí, Alfa Connie, caminaba entre los árboles del bosque, su corazón palpitando con fuerza.
A su lado, el Rey Dragón, sostenía a su bebé, sus ojitos azules exploraban los alrededores.
—Gael, no puedo creer que traigas al bebé a un lugar tan peligroso. Te dije que lo dejaras en Luna Plateada —recalcó Connie, su voz llena de ansiedad mientras miraba a Lior