>>> Connie:
Mi corazón no dejaba de latir aceleradamente.
Caminaba entre el bosque hasta que llegué junto a Gael a las afueras del templo de Noche Carmesí.
La estructura de piedra oscura se alzaba majestuosa esa noche, iluminada por la luz de la luna. Las copas de los frondosos árboles de los alrededores se mecían lentamente, la brisa nocturna acariciando mi rostro.
Entonces, volví mi mirada hacia ese hermoso ser albino de pie a mi costado derecho.
—Es aquí —dije en un susurro, mi mano