—¡¿Dónde estamos?! —preguntó Connie, viendo a los alrededores. Estaban complemente rodeados de… ¡Rocas!, enormes, antiguas montañas de rocas, un desierto rocoso y sombrío donde en la distancia yacía imponente un volcán.
—No tengo idea. Pero, lo suficientemente lejos del territorio de los lobos. Haz lo que quieras con tu víctima, mi pequeña loba~ —le sonrió el Rey dragón, bajando a Beta Korina de sus brazos.
La hembra rubia que seguía en sus brazos, fue dejada sobre el suelo rocoso, sent