Estábamos por llegar al hotel e íbamos con las manos llenas de bolsas de todo lo que habíamos comprado y aunque yo no quería nada Alonso había insistido en que me comprara algo así que elegí un vestido de el que me había enamorado desde que lo vi en el aparador.
En el transcurso de el viaje Alonso había estado perdido en sus pensamientos en gran parte de los lugares en que estábamos.
Una pequeña vibración en mi bolsa me alarmó, acomodé las bolsas en uno de mis brazos para sacar mi teléfono e