Capítulo 18
Leo había permanecido recostado en su silla por horas, mirando a través de su ventanal, sin poder pensar en otra cosa que no fueran las amenazas de Romma. Durante días tuvo en su cabeza aquellas palabras que hubiera deseado poder desechar, pero que se balanceaban como una cuchilla de péndulo sobre su cabeza. Era cierto que su reputación en los medios era excelente como diseñador, pero no así como persona, y sabía que eso de lo que lo acusaba Romma, había ocurrido en muchas ocasiones con otros em