Capítulo 30: Volver a acercarse
Matías no se fue esa noche.
Tampoco se quedó.
Acompañó a Alejandra hasta la entrada del edificio, caminando a su lado en silencio, con las manos escondidas en los bolsillos del abrigo y el corazón latiéndole de forma extraña. Como si cada paso a su lado fuera un eco de todos los pasos que no habían dado juntos en los últimos meses. Como si la sola presencia de ella bastara para despertar algo que creía dormido, enterrado… pero que en realidad solo estaba esperand