Capítulo 29: Todavía estás ahí
El mensaje fue breve.
Una frase apenas, escrita con dedos temblorosos y el corazón desbordado:
"Matías, si todavía estás ahí… necesito verte."
Matías lo leyó cuatro veces.
Cinco.
Seis.
No porque no lo entendiera, sino porque no podía creerlo.
Estaba en su taller, con las manos manchadas de pintura y la camiseta vieja pegada al pecho.
La música, apagada hacía horas, dejaba un silencio espeso que solo rompía el sonido lejano de la calle.
Sostuvo el celular com