Los de seguridad vinieron de visita y echaron a Blanca junto con todas sus cosas.
Eiden sintió entonces que la casa estaba en paz.
Tenía la caja de las fotos en brazo, y tocó suavemente con los dedos lo que estaba escrito en ella.
Cristina vino a casa de los Frías desde que era una niña, y hasta aprendió a escribir con él, le enseñó tomándole de la manita, letra a letra.
«Cris, ¿dónde diablos estás ahora?».
Eiden agarró la caja de las fotos como si fuera un tesoro.
...
—Cris, ¿dónde diablos está