Capítulo 10
Eiden condujo a casa tan rápido como pudo.

Acababa de encontrar al mensajero en la puerta de su casa, pero no llevaba nada encima.

—¿Dónde está mi entrega? —Eiden le agarró: —Creía que habías dicho que tenías un paquete de Cristina para mí.

El mensajero se quedó desconcertado: —Señor Frías... Su mujer ya ha firmado por usted, se lo di a ella.

—¿Mi mujer?

—¿Me equivoco? Pero esa señora acaba de decir que era la señora Frías...

Eiden se apresuró a entrar en la villa.

—¡Blanca! ¿Dónde estás?

Blanca
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