CAPÍTULO 39.
Capítulo 39
Tres días más tarde, el salón de la gala benéfica bullía con el sonido de la orquesta y el chocar de copas de cristal. Miguel no se separaba de Sofía. Su mano, firme y cálida, permanecía anclada en la parte baja de su espalda, guiándola a través de la multitud de empresarios y figuras públicas que se abrían paso para saludarlos.
Sofía vestía un diseño exclusivo de color coral que no dejaba lugar a dudas: era la mujer más imponente del lugar.
—Te das cuenta, Sofía —le susurró Miguel