Al volver a casa, Samira se da cuenta de mi estado ni bien paso por el umbral de la puerta, estoy muy triste y desolada, nunca creí que ver a Yahil en ese estado me iba a afectar tanto.
-¿Qué pasó? - pregunta preocupada acercándose a mi para que nadie escuche.
-No está bien - respondo casi al borde de las lágrimas - está muy mal...
-No llores, hermanita - susurra intentando consolarme - sí te ven que estás llorando se darán cuenta y tendras problemas, corre a tu cuarto y guarda tus lágrimas para