—Absolutamente no —dijo Ryan, cruzando los brazos, su postura firme de una manera que Mara rara vez le había visto—. No van solos.
Mara miró a Dominic desde el otro lado de la mesa de la cocina. —Le dijiste.
—Le dije que iba a ver a mi madre —dijo Dominic—. No pensé que reaccionaría así.
—Reacciono así porque la conozco —dijo Ryan, su voz cargada de una urgencia genuina—. Ustedes dos entran ahí pensando que ya escucharon lo peor. Con ella nunca es lo peor. Siempre hay algo más guardado para e