Sebastián se puso de pie. "Por favor, déjame explicarte". Su voz salió casi como un susurro.
"No hay nada que explicar, Sebastián. Me arrepiento de haberte aceptado en mi vida. De haberlo sabido, no te hubiera hablado de mi hijo. Sólo me estabas utilizando a mí y a mi inocente bebé cuando tenías a tu feliz familia en otra parte. Un imbécil y un cabrón, eso es lo que realmente eres".
Sebastián se pasó los dedos por el pelo, no podía creer que hubieran vuelto a esta etapa de sus vidas; una etapa