Al entrar, la vi sentada con un libro de arquitectura en la mano, su rostro reflejando la lucha interna que libraba para comprender las palabras y conceptos que antes le eran familiares.
Su mirada estaba fija en la página, pero su expresión delataba la confusión y la desorientación que la embargaba. De pronto, un suspiro de frustración se escapó de sus labios, un bujido que parecía decir: 'No entiendo'. Su mano se movió nerviosamente sobre la página, como si tratara de descifrar el código secr