Capítulo 43: Un mundo marino.
BUENOS AIRES.
—Isabella, ¿vas a salir?
—Sí mami, quiero despejarme, son muchas las cosas que tengo en mi cabeza, necesito aire fresco, necesito pensar.
—¿Para dónde vas?
—No sé.
—¿Quieres que te acompañe?
—No mami, quiero estar sola.
—Está bien, yo te entiendo, pero ten cuidado, por favor si decides quedarte en algún lugar, llámame para no preocuparme, ya sé que no eres una niña y que ya te acostumbraste a vivir sola, pero para una madre los hijos siempre